martes, 16 de octubre de 2012

Mi Historia//~María

Hola, me llamo María, y si estás leyendo esto es porque estás sufriendo acoso escolar o cibernético o quieres cambiar el mundo para que no haya mas acosos. Gracias por entrar, y gracias por querer cambiar. 
La mayoría de las colaboradoras de esta asociación o campaña han sufrido bullying. Yo soy una colaboradora, he sufrido lo que tú probablemente estés sufriendo. Te cuento mi historia:

Todo empezó en el colegio, a muy temprana edad, a los 9 años. Estaba en tercero de primaria cuando me empezaron a insultar. Me llamaban gorda, fea, ogro incluso. Yo ignoraba eso, pero las palabras duelen quieras o no. Cuando estaba sola, lloraba, pensando en esos insultos, mientras me miraba al espejo y descubría que esos insultos eran ciertos. Pasé una época muy mala a esa edad. Mis padre se divorciaron, mi padre maltrataba a mi madre psicológicamente. Mi madre trabajaba todo el día, sin descanso. Hubo semanas en que ella se iba a las dos de la tarde y volvía a las once de la noche. Era la única que trabajaba en casa ya que mi padre no se dignaba a mover un dedo del sofá. Mi madre pidió el divorcio, pero yo, como era muy pequeña, no entendía por qué. Me pasaba las noches llorando, pensando en esos insultos y en todo lo que me estaba pasando. Las palabras duelen, y mucho. 
Todo siguió igual hasta sexto de primaria, donde socialicé un poco con las demás chicas. Descubrí que me insultaban a espaldas, volví a llorar por las noches. Mi madre no lo sabía, con todo lo que estaba pasando, eso sería una carga más. Era la rarita de clase, y lo sigo siendo. 
Llegué al instituto, pensé que las cosas allí iban a ser peores, pero no del todo, conocí a una chica, se convirtió en mi mejor amiga, nunca le conté que sufría de bullying porque pensaba que lo normal era eso, el que te acosaran. Sonreía, pero no lo hacía de verdad, porque tenía una pena interna que no podían quitármela ni con un cómico delante.
Todo iba a la seda, hasta que conocí un chico por Internet. Él era, para mi, perfecto, único. Hablábamos todos los días por messenger, hacíamos videochats. Todo era perfecto. Cuando ya había superado lo del acoso, aunque seguía estando acomplejada porque las otras chicas eran perfectas, eran altas, delgadas, con el pelo precioso, yo me preguntaba ¿por qué no soy así? Pero ese chico me hacía sentir que era una de esas chicas perfectas. Gracias a él pude superar casi ese problema. Me decía que estaba buscando billetes para venirse a mi lado y poder estar conmigo, que me amaba con toda sus fuerzas y que no podría enamorarse de otra. Pero el final resultó ser desastroso. Él me dijo que quería cortar conmigo, que era demasiado pequeña para él, que todo lo que dijo sobre venir y estar a mi lado era mentira. Que se había enamorado de otra y que nunca podría superarla. Me pilló en tal momento, donde todo me iba mal: no tenía amigos de verdad, el instituto se volvía cada vez más duro, respecto a las notas y a la vida social, sobre mi familia, la separación de mis padres, que aun tenía en mente, y sigo teniendo, el sueño de ser cantante y saber que nunca lo conseguiría. Todo. Caí en una depresión enorme, pero nadie lo sabía. No quería vivir, así que cogí un cuchillo de la cocina, me voy al baño, y... me corté. Con cada corte, un sentimiento roto. Tenía tantos cortes en el brazo que ya no había espacio para más. No me dolía, porque mi corazón dolía más. No sangré, pero lo deseaba, con todas mis fuerzas, desangrarme allí y no levantarme jamás. Me acosté llorando, pidiéndole a Dios que por favor me ayudara. Eso pasó en Diciembre del 2011. Pasé Navidades con una chaqueta puesta, aunque estuviera la calefacción puesta, mi abuela me preguntaba que si tenía calor, pero yo decía que no, aunque estuviera sudando. Me ponía esa chaqueta para que no se vieran mis marcas. Mi madre no lo sabe, pero lo sospecha, no habla de eso. Durante cuatro meses no confié en nadie, salía con chicos por Internet, pero siempre acababan en desastre ya que no confiaba en ellos. En el instituto tenía amigas, pero en aquellos meses no me relacionaba con ellas. Me sentaba en una silla aislada del mundo. Cuando ellas empezaron a hablar conmigo, y decían algo gracioso, solo sonreía, falsamente. Sigo teniendo esas marcas en mi brazo, presentes. Para siempre.
Cuando Demi Lovato salió de rehabilitación y sacó su single Skyscraper, cuando la escuché, cogí fuerzas, porque en ese momento estaba pensando en volver a cortarme. Todo iba muy bien, ya nadie se metía conmigo, ya no sufría acoso. Pero algo iba muy mal.
Hace tres meses entré en otra depresión, me miraba al espejo, me veía gorda, veía a esas chicas perfectas en la tele, en las revistas, por todas partes. Me escondía entre capas y capas de ropa, no quería enseñar mi cuerpo. No quería comer, reducí mis comidas al almuerzo del instituto. 
Mi mejor amigo, que me ayudó con ese tema, se fue a Valencia y me quedé sola, y no podía salir de esa depresión, aunque un montón de gente dijera que era guapa y estaba perfecta. Pero una noche, en el baño, me provoqué un vomito, no deseaba este cuerpo, y quería cambiarlo. 
Volví a hablar con mi mejor amigo, él me ayudó. Demi Lovato dijo "Cuando te sientas sola, y no tengas a nadie a tu lado, pon mi música, yo estaré allí contigo." Yo estaba todo el día escuchando sus canciones. Y crecí y me volví mas fuerte. 
Ahora, ayudo a otras personas a superar esos problemas, y cada vez que me dicen gracias por todo, un escalofrío recorre mi cuerpo. Es una sensación inexplicable, me hace sentir que soy importante en este mundo. Ahora, me miro al espejo y sonrío. He encontrado un chico que me ama de verdad, que me ve perfecta y que me ayuda siempre. Miro las marcas de mi brazo y me vuelvo mas fuerte. Cuando estoy triste, me digo para mi misma "mantente fuerte, mantente fuerte" eso me da más fuerza. Soy una persona, una persona importante para mucha gente. Ya no sufro bullying, porque, he descubierto, que esos insultos, me han hecho fuerte, y que cada vez que me miro al espejo pienso que yo soy así, que estoy genial, que estoy buena. 
El problema familiar lo tengo solucionado, y es lo que más me da fuerza. Mi madre ya no se ve con mi padre, pero yo sí, y mi hermana pequeña sufre mucho, la ayudo mucho, y es feliz gracias a mi, porque ella también está sufriendo bullying, pero la ayudo y cada día me lo agradece más. Mi madre ya no tiene que pelearse con mi padre y luchar. Ahora soy yo la que tiene que luchar. Luchar por mi y por mi hermana. Tengo que ser fuerte. Lo soy.

~María

4 comentarios:

  1. hola guapa mi nombre es sonia e leído eso que as puesto y quiero decirte que estoy contigo yo también e sufrido acoso escolar desde pequeña y espero que tengas mucha suerte. Me gustaría ayudate en todo lo que pueda besistos

    ResponderEliminar
  2. Hola, Sonia,
    gracias por apoyarme. Eso me pasó y ahora estoy muy bien, ya no sufro acoso y mi relación con mi padre es soportable. Muchas gracias por querer ayudarme, contaré contigo. Si tú también estás mal, no dudes en decírnoslo y te ayudaremos en todo.
    Un beso,
    ~María.

    ResponderEliminar
  3. me alegro que te valla mejor, no de momento no llevo ya 2 años que estoy mejor pero no quiero que nadie sufra igual por eso apoyo la causa. si quieres dame tu tuenti y te agrego

    ResponderEliminar
  4. Tu historia me ha emocionado. Hay gente muy, pero que mut imbecil. Me alegro de que hayas salido de tus depresiones. Siempre hay que intentar ser fuerte y tu, lo eres.

    ResponderEliminar